Pregón de las Fiestas de Moros y Cristianos de Archena 2012

Manuel Marcos Sánchez Cervantes. Ex alcalde de Archena y Secretario General de Educación, Formación y Empleo.

Mi pueblecico se encuentra
en un valle, entre cabezos…
su gracia son los verdores
y del río sus espejos.
Oasis encantadores
tiene mi tierra abrasada
en los rincones preciosos
donde hay agua…
Huertos, naranjos, palmeras.
verdores, casicas blancas…
el río, acequias, brazales,
hilicos de agua.

Sra. Alcaldesa de Archena, Dña. Patricia Fernández, y miembros de la Corporación Municipal.
Sr. Presidente de la Junta Central de Moros y Cristianos de Archena, D. Tomás Guillén.
Miembros de la Junta Directiva.
Presidentes de los distintos grupos de moros y cristianos.
Embajador Moro, D. Miguel Lloret.
Embajador Cristiano, D. Esteban Ríos.
Abanderada Oficial.
Reinas de las fiestas de Archena.
Autoridades municipales presentes.
Moros, cristianos.
Señoras y señores.

A menudo suele defenderse que de todos los sentimientos humanos, el más efímero es la gratitud. Quizás haya algo de cierto en esta aseveración. La gratitud implica mucho más que pronunciar unas palabras de manera automática, sino que responde a aquella actitud que nace del corazón. Desde esta concepción, agradezco muy sinceramente a la Junta Central de Moros y Cristianos de Archena la distinción de ser Pregonero de sus fiestas. Gracias de corazón.
No tengo yo mérito especial alguno para este encargo, pues ni tengo conocimientos históricos, como el primer pregonero hace dos años D. Manuel Medina Tornero, experto en nuestra historia local, ni tampoco los conocimientos sobre estos festejos que tiene mi antecesor el pasado año, D. Francisco López, como Presidente Nacional de los Moros y Cristianos. Ni mucho menos el carisma y la simpatía de D. Rafael Marco, Pregonero de las Fiestas de este año. En todo caso, lo hago con una enorme ilusión.
He iniciado este Pregón con la ayuda de Vicente Medina, describiendo nuestro pueblo, Archena, y el agua como seña principal de nuestra identidad, gracias a nuestro río Segura, el viejo Terebis, Táder o Guadalabiar, que así se llamó también, padre de nuestras acequias, que siguen produciendo extraordinarios beneficios al regar nuestras huertas de frutales y cítricos, de las que sobresalen por doquier las esbeltas palmeras, configurando así un paisaje encantador, que contrasta con la aridez de los montes y cabezos que nos circundan.
La huerta como una de nuestras razones de ser: el Ramel, el Pago del Barranco, el Azebuche, los Intes, los Tollos, la Capellanía, la Cañada de Lisón, los Beatos, los Panizos. Archena constituye uno de esos enclaves geográficos, históricos y culturales realmente significativo y bello, como glosara en nuestro himno el insigne maestro D. Emilio Candel:

Eres la flor de la huerta murciana,
eres vergel de fragancia y amores,
eres mi fe, mi ilusión y mi dicha,
tumba serás para mí con tus flores.
Cuando al final del camino señalado,
descanso busque en tu tierra generosa,
guardaré en mi corazón siempre cerrado
tu cariño cual perfume de una rosa.

Esta es nuestra Archena, íbera y romana, musulmana y cristiana, que ha visto como en los últimos años está cogiendo fuerza una de las celebraciones festivas más genuinas, de gran arraigo y tradición en toda España, representación de los rituales de conquista, con un origen profundamente religioso, que se ha ido enriqueciendo con componentes lúdicos y teatrales. Me refiero, ya todos lo saben, a la fiesta de Moros y Cristianos.
Casi tres centenares de localidades siguen cada año representando el combate, de una manera u otra, entre el bando de los héroes, los cristianos, y el bando de los enemigos, los moros. Algunas están declaradas de interés turístico internacional (Alcoy, Caravaca, y Villajoyosa con su desembarco); otras, de interés turístico nacional. En todo caso, son muy antiguas porque se iniciaron en Lérida en 1150, incluso antes de terminar la Reconquista. En Murcia se remontan a 1426.
Archena pudo tener también, por qué no, alguna fiesta de este tipo en la Edad Media. No lo sabemos. Lo cierto es que, tras el fallido intento en 1993 de ponerlas en marcha, llegando a realizarse desfiles durante 3 años, pero con poca participación local, es en 2008 cuando realmente se inician, con mucha participación, ahora sí, con una importante expectativa e ilusión y, por qué no decirlo, con una calidad extraordinaria.
En mi condición de Alcalde de Archena en aquel momento, junto con el Equipo de Gobierno, apoyé con absoluta decisión el nacimiento de este nuevo festejo, del que yo desconocía casi todo. No, desde luego, porque tuviese ninguna relación personal con el mismo, sino fundamentalmente por dos cuestiones: en primer lugar, porque siempre he pensado que las instituciones están para apoyar las iniciativas bien intencionadas que tengan los vecinos y ésta lo era y merecía la pena. Y en segundo lugar, porque como también he repetido año tras año cuando hablaba de las fiestas, es necesario que los archeneros participemos más, mucho más en las fiestas. Que no seamos tan sólo espectadores de las mismas y todos los interesados en el nuevo festejo querían participar en las fiestas con la idea de mejorarlas. Porque es cierto que las fiestas serán tanto mejores cuanto más nos alegremos de los éxitos de los que sí colaboran, de los que sí participan o de los que organizan los festejos.
Hay quien no entendió entonces la posición del Ayuntamiento. Hay quien se preguntó ¿por qué moros y cristianos en Archena? Hay quien criticó duramente la iniciativa y también el apoyo a la misma. Y hay quien lo sigue haciendo. No importa. Las críticas hay que aceptarlas, por supuesto. Pero una vez aceptadas, hay que decir con claridad que la existencia de los moros y cristianos en Archena no es incompatible con ninguna otra cuestión. Fue una idea estupenda, que hay que agradecer a quienes la tuvieron; es un festejo extraordinario, que también hay que agradecer y además felicitar muy sinceramente a todos los que lo realizan, a todos vosotros que utilizáis vuestro tiempo y vuestro dinero para divertiros, cosa muy legítima, pero también para que los demás nos divirtamos y además engrandeciendo a nuestro pueblo; y yo, además de agradeceros y felicitaros, quiero animaros a continuar, porque merece la pena y espero que muchos, muchos años, contemplen lo que vosotros habéis iniciado.
Este Pregonero quiere destacar también la seriedad de la iniciativa que, desde el principio se planteó cumpliendo la llamada trilogía festera, requisito imprescindible para que una fiesta sea oficialmente de Moros y Cristianos: un gran desfile espectáculo, una ofrenda o Procesión con el Patrón y una Embajada o representación de la historia, como razón de ser de la fiesta. Y sobre esto quiero profundizar.
Trilogía festera en Archena. En primer lugar: ¿Por qué esta fiesta?: la historia.
La historia nos dice que el 1 de mayo de 1243 entra en la ciudad de Murcia el Infante Don Alfonso. El 15 de julio de ese año vemos escrito el nombre de nuestro pueblo por primera vez al otorgarle el Infante a D. Rodrigo López de Mendoza el castillo de Archena, hasta que el 15 de junio de 1244 le concede la propiedad a la Orden de San Juan de Jerusalén en la persona de su Comendador frey Guillén de Mondragón. La Orden conservó la propiedad de nuestra villa más de cinco siglos.
Jaime I el Conquistador otorgó después a nuestra villa el título de Muy Noble y Muy Leal y los Reyes Católicos más tarde la autorización para el uso de la corona real sobre nuestro escudo. Es el 11 de septiembre de 1462 cuando Frey Luis de Paz, comendador de la Orden en aquel momento, concede la Carta de Población o Carta Puebla a Archena, hecho del que este año se cumple el 550 aniversario, firmando el pacto con la aljama de viejos y hombres buenos, 12 en total, todos ellos moros, lo que sabemos por sus nombres, que representaban a todos los vecinos y moradores. Esa fecha histórica es la que se representa en la llamada “embajada” del próximo domingo.
146 años después, el 11 de septiembre de 1608, Felipe III firmó la orden de expulsión de los moriscos del reino de Valencia. Fueron los primeros. El 9 de diciembre del mismo año se firmó la expulsión de los moriscos de Murcia. En el Valle de Ricote, también en nuestro pueblo, los últimos moriscos, que eran españoles como los demás, fueron expulsados en 1614 por el general don Luis Fajardo. En 2014 se cumplirán 500 años de la expulsión de los moriscos de nuestro pueblo, fecha que también se debería conmemorar. La cifra de los expulsados es desconocida con exactitud, pero el drama humano desencadenado fue enorme. Podemos imaginarlo escuchando lo que dice el morisco llamado Ricote, en la segunda parte del Quijote, cuando, de vuelta a España, se encuentra con su paisano Sancho Panza: “Fuimos castigados con la pena del destierro, la más terrible que se nos podía dar. Doquiera que estamos lloramos por España, que, en fin, nacimos en ella y es nuestra patria natural”.
Archena fue, por lo tanto, tierra de moros. Vicente Medina nos recuerda la huella que su paso dejó entre nosotros:

Moriscos los atavíos
y moriscas las maneras,
y moriscas las costumbres
son en mi tierra.
Refajos de colorines,
pañuelos en la cabeza,
mangas de encaje y corpiños
bordados de lentejuelas…
Los hombres con zaragüelles,
faja rosa, azul o negra,
el chaleco adamascado
de alamares la chaqueta.
Los bailes cosa de moros…
cosa de moros sus fiestas,
y de moros sus pasiones
y venganzas y peleas.
¿Qué le podría faltar
pa ser morisca a mi tierra?
Por no faltarle, ni el habla,
de palabras moras llena.

Trilogía festera en Archena. En segundo lugar: ¿Cómo es esta fiesta?
Esta fiesta tiene, sin duda, algo especial. Una de sus características es la música, que siempre ha acompañado a las Fiestas de Moros y Cristianos. En sus inicios con tambores, dulzainas, tamboriles, flautas, castañuelas, cornetas o timbales. Después con bandas de música completas acompañando con pasodobles. Ahora ya con música especializada: por un lado, las marchas cristianas, con ese aore épico y marcial, algo más lento que el pasodoble; por otro lado, lar marchas moras, con su aire más parsimonioso y melodía con resonancia oriental. La música es muy importante en esta fiesta.
Pero la característica fundamental, que yo quiero destacar, es la ilusión colectiva, la piña, el compañerismo, el grupo. En ese sentido, dejadme que os diga que hoy vivimos tiempos difíciles, que también con seguridad afectarán al mundo festero. Hay que ser capaces de mantener esta fiesta adaptándonos a la realidad actual, renunciando si es necesario a determinadas cuestiones, pero propiciando el encuentro y la convivencia e impidiendo que algunos festeros tengan que abandonar porque estar en un grupo moro o cristiano sea un lastre económico imposible de asumir. Lo importante es estar en buena compañía y no que los trajes sean más o menos bonitos o la comida, por decir algo, más o menos exquisita. Lo primero es fundamental, imprescindible; lo segundo es accesorio.
En todo caso, tenemos que buscar la diversión y lo vamos a hacer: ha llegado el momento de divertirnos, escuchando el estruendo de los arcabuces y acompasando el paso de las marchas.
Os lo digo a vosotros, componentes de las kábilas del bando moro: Almohades de Archena, los más antiguos, representantes de la dinastía que dominó la mitad sur de España; Mudéjares de Archena, que emuláis a los musulmanes que continuaron viviendo en los territorios conquistados por los cristianos, conservando su religión, lengua y costumbres; Jaira, nombre árabe femenino cuyo significado es sinónimo de suerte y buen augurio; Al-Hammamat, los bañistas, originales de nuestro Balneario y nombre que coincide con el de importantes centros turísticos en Túnez y Jordania. Os digo que llevéis con mucho orgullo vuestro traje moro recordando así parte de nuestra historia.
Y os lo digo también a todos vosotros, componentes de las mesnadas cristianas: San Juan de Jerusalén, Orden religiosa católica fundada en el siglo XI, conocida como Orden de Malta, dueña de Archena durante más de cinco siglos; Caballeros de Don Roy de Mendoza, primer caballero cristiano que tomó posesión de castillo de Archena entregado por el Infante Alfonso; Y también a los que os deseo lo mejor, Mercenarios Almogávares de Archena, tropas de choque de la Corona de Aragón, que al grito de ¡Desperta ferro!, lucharon contra los musulmanes en el Levante. Llevad también con mucho orgullo vuestro traje cristiano, que representa nuestra cultura y nuestra más importante tradición.
Y como no, mi reconocimiento a los embajadores moro y cristiano, ambos muy importantes en los próximos días y que culminarán la fiesta con su parlamento el próximo domingo. Y a la abanderada, que ya desde hoy tiene también conciencia de su importancia y de su compromiso.
Trilogía festera en Archena. Y en tercer lugar, la relación con los Patrones: ¿Cuándo es esta fiesta?:
En nuestras fiestas patronales, con nuestros Patrones, ¿cuándo si no? Porque esa es la última faceta de esta fiesta, la celebración de actos religiosos en torno a nuestros patrones. Del primer patrón que tenemos conocimiento es de San Juan Bautista, titular de la Orden dueña de nuestro pueblo. En 1761 se cita a San Roque como patrón por primera vez. En el siglo XVIII aparece un nuevo patrón, San Marcos. En la segunda mitad del siglo XIX otra vez San Roque hasta que, a primeros del siglo XX, no sabemos cuándo con exactitud, es el Corpus Christi el Patrón de nuestro pueblo, concediendo el Papa San Pio X una autorización en 1910 para hacer la procesión por la tarde, como todavía se viene haciendo, 60 días después del domingo de Resurrección, el día del Corpus, en jueves, cuestión que, en mi opinión, debería conservarse.
Vicente Medina, de nuevo, nos recuerda cómo eran nuestras fiestas:

Era el Corpus, era
cuando hay azahares,
cuando están de rosas
llenos los rosales.
Era en nuestro pueblo
la fiesta más grande;
Pero sobre todo me acuerdo de aquella
procesión al caer la tarde:
con el junco verde
tejidas las calles…
con relumbres de oro y de plata,
se los sacerdotes las capas pluviales…
y con la Custodia, llevada por niñas
vestidas de blanco, el carro triunfante.

Así es. Archena fue mora. Pero hace ya más de 500 años que es cristiana. En Archena tenemos la suerte de tener al mismo Dios como Patrón. Pidámosle por nuestro pueblo y por nuestras gentes. Y, tengamos claro que, como dice Santa Teresa de Jesús:

Quien a Dios tiene,
nada le falta,
sólo Dios basta.

A nosotros nos bastaría con el Corpus, Dios mismo, como no. Pero tenemos, además, la inmensa fortuna, desde 1939, de tener a la Virgen de la Salud como nuestra Patrona. Su himno refleja el cariño que los archeneros le profesamos:

Virgen del fruto y la espiga,
de la Salud y el consuelo,
que Archena tu pueblo siga
la senda que lleva al cielo.

Esa senda que lleva al cielo, al margen de que en estas fiestas seamos del bando moro o del cristiano, los cristianos, como seguidores de Cristo, debemos seguirla sin avergonzarnos de serlo y haciendo de nuestra Patrona el modelo para nosotros mismos y para nuestros jóvenes, buscando la confianza, la sencillez, la comprensión, la generosidad, la humildad, el compromiso, la solidaridad, la paz, el amor, el perdón, la amistad, la justicia y tantas otras virtudes que vemos inspiradas en nuestra Virgen de la Salud.
Y busquemos también en nuestra Patrona el consuelo en los momentos difíciles y las necesarias fuerzas para enfrentarnos con los problemas diarios, porque es nuestra Madre que siempre nos escuchará.
Virgen de la Salud, más si mi amor te olvidare, tú nunca te olvides de mí.
Nuestros santos Patrones. Permitid que exprese mi opinión en el sentido de que no se deben poner cortapisas a la implicación de los festeros, de los moros y cristianos con nuestros patrones. Todos deberíamos estar con ellos; los festeros también. Con esto no quiero decir que haya que adaptar las procesiones de los patrones a lo que los festeros quieran, ni mucho menos, pero cortapisas tampoco. Los patrones son lo primero. Pero teniendo también claro que los patrones son de Archena, del pueblo, de los archeneros, de todos, sin exclusiones ni cotos cerrados.
Archeneras y archeneros:
Tenemos que defender nuestro pueblo y mantenerlo vivo y acogedor.
Tenemos que continuar haciendo una población cada vez más moderna y más emprendedora, capaz de afrontar los retos de este siglo, pero sin ignorar nuestras raíces, combinando por lo tanto la tradición con la modernidad.
Tenemos que conservar aquellas cuestiones buenas de nuestro pasado, que las hubo, y transmitirlas a nuestros descendientes.
Tenemos que honrar y recuperar el talante afectuoso y sabio del que hicieron gala nuestros antepasados, todos ya desaparecidos, unos archeneros de nacimiento; otros, archeneros de adopción; pero todos ellos memoria del pasado y ejemplo para el futuro.
Médicos como Mario Spreáfico, Pedro Jiménez o Manuel Gracia.
Hombres de la cultura como Vicente Medina, Inocencio Medina o Enrique Salas.
Maestros como Miguel Medina, José Alcolea, Alejandro Medina, Emilio Candel, Micaela Sanz, Julián García, Onofre Mengual o el Maestro Pepe.
Hérores, que también los hemos tenido, como el sargento García Marco, el Guardia Civil Pedro Moreno.
Sacerdotes como Francisco Caravaca, Juan José Marco, Amable Martínez o José Sánchez Medina.
Empresarios como Manuel García Campoy, José Martínez López, Josefa y Pascual Candel o Joaquín Morte.
Nobles como el Duque de Huete, la Marquesa de Villa San Román o los Vizcondes de Rías.
Alcaldes como José Marín o Roque Carrillo.
Benefactores como Pablo Enríquez o Daniel Ayala.
Y tantos y tantos otros, conocidos unos, anónimos los más.
Tenemos que defender el evento que hoy nos convoca porque supone, con una base festiva, por supuesto, la síntesis entre tradición y modernidad. Y estar muy orgullosos de estas fiestas por las que os sacrificáis y trabajáis personalmente muchísimo cada uno de vosotros, incluso con importantes aportaciones de dinero de vuestro peculio personal. Y hay que hacerlo escuchando con respeto a los que aporten críticas con cariño y con ánimo de construir; pero despreciando a aquellos cuyas críticas sean desde la envidia y la mala fe, que también en este querido pueblo nuestro aparece con demasiada frecuencia, más de lo que a todos nos gustaría.
Quiero animar a todos los archeneros a participar en esta fiesta. Merece la pena. Porque se puede ser rociero y festero; se puede ser de una Cofradía de Semana Santa y festero; se puede ser de un grupo folclórico y festero; se puede ser de una asociación cultural o club deportivo y festero. Se puede ser archenero y festero. Lo que seamos capaces de hacer con nuestra fiesta sólo dependerá de todos nosotros.
Tenemos que conseguir que la mejor fiesta sea la de nuestro pueblo. Y eso nunca los archeneros lo hemos dicho. Siempre hablamos muy bien de otras fiestas, pero no tanto de las nuestras a las que asistimos con demasiada frecuencia, yo también, como meros espectadores. Vosotros sois un ejemplo a seguir y animáis a la participación en las fiestas porque habéis entendido perfectamente que participando en las fiestas las haremos cada vez mejores. Vosotros sabéis que las mejores fiestas son aquellas en las que las emociones y los sentimientos afloran por doquier, y eso afortunadamente empieza a suceder ya en Archena.
Tenemos que conseguir que se nos enmudezca el habla y que se nos erice la piel al ver a nuestros patrones en nuestras calles; este domingo, la Virgen; el jueves próximo, el Corpus.
Tenemos que conseguir grandiosas entradas de las kábilas moras y de las mesnadas cristianas, espectaculares embajadas, todas ellas iguales o mejores que en otras poblaciones de renombre, ¿por qué no?
Y tenemos que conseguir también que las fiestas de moros y cristianos de Archena sean la historia y la tradición de nuestro pueblo a través de la fiesta.
Todo eso tenemos que conseguirlo, y vosotros sois la avanzadilla para lograrlo, y lo vais a conseguir. Mejor dicho: entre todos lo vamos a conseguir.
Espero no haber molestado a nadie con estas reflexiones personales. Pero lo que aquí importa ahora es la fiesta: la cena medieval, el campamento medieval, el certamen de peñas migueras, el gran desfile parada, la recepción de la Alcaldesa, el pasacalles para la ofrenda al Corpus, la recepción a la Patrona, el parlamento de fundación de Archena, la traca final, el alboroto y también el alborozo. Participando en la fiesta estamos recordando nuestra historia y reafirmando nuestras señas de identidad.
Antes de terminar, quiero dar las gracias a todos por escuchar a este pregonero con atención y paciencia. Termino, y lo hago realizando la función que se me ha encargado, la de pregonero, que no es otra que la de invitar a los vecinos, amigos y visitantes a participar en las fiestas: Por orden de la señora Alcaldesa, y con el consentimiento del Presidente de la Junta Central de Moros y Cristianos, se hace saber que desde hoy jueves, 31 de mayo, y hasta el próximo domingo 3 de junio se van a celebrar, si Dios quiere, las Fiestas de Moros y Cristianos de Archena, y por lo tanto os invito a todos a participar en cuantos actos se han organizado y a que os dejéis llevar por los ritmos, luces y sonidos, y por toda la magia que envolverá estos días a nuestra querida Archena.
Y como final, os pido que unáis vuestra voz a la mía:

¡Viva la Fiesta de Moros y Cristianos!
¡Viva el Corpus Christi y la Virgen de la Salud!
¡Viva Archena!

He dicho.

Archena, a 31 de mayo de 2012
Manuel Marcos Sánchez Cervantes.

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